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...Lamento no haber estado ahí cuando me necesitabas, cuando añorabas sentir mis manos frias entre las tuyas... Aquí estaba yo, sentada, un poco torcida con la cabeza baja... pensando en todo lo que pudo ser y no fue... sigo imaginándome siempre enredada a ti, como si de verdad tuviera todas las respuestas, todas y cada una de las palabras que quisieras escuchar pero no las tengo, trato de entender porque es que siempre caigo en el error, en el mismo estúpido agujero donde siempre me tropiezo y no termino de comprender que al final solo es un juego. Me clavo las mismas dudas y es necesario ajustarlas en el lugar donde me duele más, no es que me agrade, solo que es bueno morir de vez en cuando, casi como cuando no debo tenerte... Ya no tengo miedo, se que no puedo llevarte lejos de aquí, por que tú ya te has ido, sin dejar rastro y sin tener paciencia, lo sé. He caído en la profundidad de un abismo donde solo puedo encontrarte a ti, sin que lo notes, sin que me sientas, y a pesar de mis intentos de lograr que me mires por un instante, solo consigo que sigas tu camino, sin voltear hacia atrás... donde me he quedado yo, esperando. No tengo problema, abriré surcos en la tierra, y surgiré tal como una flor de invierno sobre la nieve... Me aferraré a tu recuerdo, a las ganas de tenerte, de amarte a cada instante y por momentos... juro que no lo olvidaré... ya no podré. Hasta que el cielo caiga...
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